Por otro lado, tenemos receptores en articulaciones y tendones que transmiten señales que el cerebelo interpreta como la posición de los diferentes segmentos corporales en el espacio, es decir, nos da una percepción del propio cuerpo: propiocepción. Así, nuestro sistema nervioso se entera de las diferentes posiciones que adoptamos para movernos o reposar.
Tanto el equilibrio como la propiocepción, forman parte del sentido cinestésico, el sentido del movimiento. Cuando nos movemos sobre una pelota, cambiamos la relación del cuerpo con la fuerza de gravedad y el espacio circundante. Así, el hecho de movernos sobre un elemento inestable como es el balón, estimula el sistema vestibular, aumenta el registro propioceptivo y refina el sentido del movimiento.
Nuestro desarrollo motor está íntimamente ligado a la curiosidad, al placer de descubrir, de movernos, de jugar. La Esferokinesis, desarrollada por la maestra argentina Silvia Mamana, es una práctica corporal amable que nos permite entrenarnos con disfrute y reencontrarnos con la inteligencia del movimiento. Se trata de un novedoso método de educación somática que se basa en el desarrollo evolutivo senso-motor y se especializa en el uso de fisiobalones de diferentes tamaños y niveles de inflado para enriquecer la experiencia corporal.
Patrones de movimiento y dinámicas posturales poco eficientes, tensiones musculares excesivas, dolores producidos por el estrés son asuntos, entre muchos otros, que se pueden entender y atender con la práctica de Esferokinesis.
Sobre el balón el cuerpo es sostenido por una superficie blanda, mullida y dúctil, que nos permite reencontrarnos con zonas olvidadas, así como redescubrir relaciones de organización de las articulaciones y la musculatura, mientras nos movemos de una posición a otra, usando la capacidad de diferenciar acciones como ceder y empujar hacia el suelo o proyectarnos hacia el espacio.
La pelota amplifica nuestro sentido de movimiento, nos devuelve una lconciencia corporal en íntima relación con lo lúdico, podemos transitar el espacio no solo hacia delante, sino también hacia atrás, hacia arriba y abajo, hacia los lados. El sentido del equilibrio aparece entonces, no como una restricción del foco sino como una sensación de disponibilidad y escucha atenta a los sutiles cambios de peso, de ritmo, de tono, que experimenta el cuerpo sobre la pelota.
Bien sea a través de ejercicios y posturas específicas o de dinámicas de movimiento, la Esferokinesis nos pone en situación de diálogo entre la pelota y el cuerpo. Una dupla que conversa con el espacio y la gravedad, una experiencia física que cultiva la consciencia sobre nosotros mismos y que respalda, positivamente, el desempeño de actividades de la vida diaria.




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